El uso excesivo del celular también es una adicción Foto: Tomada de Internet

El uso excesivo del celular también es una adicción

Mar 14, 2017

En sus bolsillos, en su cartera y entre los papeles de su puesto de trabajo, Beatriz buscaba desesperadamente su teléfono celular para ver los mensajes. Cuando recordaba que lo había olvidado en casa, casi sin percatarse, se irritaba con sus compañeros y se desconcentraba en sus labores. Su conducta era igual cada vez que lo dejaba. “Es como si faltara una parte de mí. Me siento incomunicada. No puedo estar sin mi celular”, solía decir desesperada esta joven de 24 años que en casa dedicaba la mayor parte del tiempo a revisar el smartphone, especialmente las redes sociales.

Sin darse cuenta empezaba a mostrar síntomas de nomofobia, una conducta que revela el temor a no tener el móvil con toda esa diversidad de aplicaciones que ofrece (internet, redes sociales, juegos) y que generan una necesidad en las personas y en otras una peligrosa dependencia, explican especialistas que recomiendan controlar el uso del dispositivo, especialmente en los niños. La doctora Paola Escobar, coordinadora de Investigación del Instituto de Neurociencias (IN), en Guayaquil, explica que la nomofobia no está considerada todavía como una patología o un trastorno del comportamiento, pero es consecuencia de una adicción al uso descontrolado del teléfono celular. 

“La nomofobia produce una dependencia absoluta que genera un problema de autoestima y de relación (con otras personas). De hecho, la inseguridad personal es el factor más común”, agrega la especialista en Psiquiatría y Salud Mental. Por su parte, Geovanna Medina, máster en psicología, señala que,  según estudios, la nomofobia es un trastorno que lo sufre la mitad de la población mundial sin saberlo, generada por la dependencia absoluta hacia el aparato y que puede convertirse en obsesión. Cuando la fobia es alta -añade- pueden ocurrir otras reacciones:  taquicardia, dolores de cabeza y estómago, pensamientos obsesivos, temor  e inseguridad.

“El hecho de quedarse sin celular, sin batería o sin internet, hace que las personas tengan ansiedad y no puedan concentrarse en sus actividades. Sin querer, inconscientemente, somos presa de la desesperación, porque no tenemos la funcionalidad del celular. Si se nos olvidó lo tomamos como algo dramático”, expresa la docente y gestora de Transferencia del Conocimiento de la Universidad de Guayaquil. Las especialistas señalan que no existe una medición de casos de nomofobia en el país.  

“No se puede establecer una relación de cuántos pacientes llegan a las consultas del IN por conducta de ansiedad y dentro de esta identificar la fobia a quedarse sin celular, pero cada vez son más frecuentes”, revela Escobar. Por eso considera que es momento de prestar más atención al tema y establecer una estadística. Pese a que las investigaciones demuestran que las mujeres son más vulnerables porque necesitan más comunicación, las especialistas piden estar alertas con los adolescentes y niños, pues mientras más temprano tengan un celular mostrarán síntomas tempranamente. Aunque  estos son diversos, pueden trascender al punto de afectar los aspectos vitales de los chicos.

Por ejemplo, pueden empezar a alimentarse menos y descuidar su aseo personal por el uso del teléfono. Otras alertas son el bajo rendimiento escolar, la conducta agresiva y el aislamiento de su familia y amigos, lo que les impedirá poder desenvolverse en alguna actividad social. “No podemos negarnos a la accesibilidad de las redes, pero la prevención va hacia la crianza y educación. Si hablamos de una población vulnerable (los niños), tenemos que buscar la preparación para cuando llegue este momento.

Hay que establecer reglas que es lo normal en la crianza y en caso de no cumplirlas poner castigos”, recomienda Escobar. Medina sugiere a los padres ejercer un punto de equilibrio en el uso de celular de sus hijos menores mediante horarios. “Pero también nosotros, como padres, debemos normarnos y no perder ese contacto con la familia. La alternativa es la autodisciplina”. Ella agrega que si la persona, niño o adulto, no puede autocontrolarse debe buscar ayuda profesional para iniciar una terapia. (I)

 

 

 

Tomado de: ELTELEGRAFO.com