El huracán Erin, actualmente de categoría 4, continúa su avance por el océano Atlántico, generando oleajes peligrosos, corrientes de resaca y alertas de evacuación en varias zonas costeras de Estados Unidos, especialmente en Carolina del Norte y Nueva York.
Aunque el ciclón permanece en alta mar, su tamaño inusualmente grande y su rápida intensificación —alcanzando brevemente la categoría 5— lo convierten en uno de los fenómenos más potentes de la temporada. Con vientos sostenidos de hasta 175 km/h, Erin ha provocado inundaciones en Puerto Rico, daños en infraestructuras costeras y cortes de energía.
Las autoridades han emitido alertas de tormenta tropical y evacuaciones obligatorias en zonas como los Outer Banks, mientras el Servicio Meteorológico Nacional advierte sobre marejadas ciclónicas y erosión de playas. En Nueva York, el alcalde Eric Adams ordenó el cierre de playas por el riesgo de corrientes de resaca potencialmente mortales.
Erin se perfila como un símbolo de los extremos climáticos que se intensifican con el calentamiento global, según expertos en meteorología.