Esta noche del domingo 7 de septiembre, un eclipse lunar total conocido como ‘Luna de Sangre’ tiñó de un intenso rojo la superficie lunar cuando el satélite cruzó la sombra de la Tierra. El fenómeno pudo apreciarse sin riesgos a simple vista, ya que la atmósfera terrestre actúa filtrando las longitudes de onda cortas y dejando pasar únicamente los tonos rojos que se refractan hacia la Luna.
El evento cautivó a millones de observadores en Europa, Asia, África y Oceanía, donde aficionados, astrónomos y curiosos se congregaron en azoteas, parques y observatorios para capturar cada fase del eclipse. En España, el Instituto Geográfico Nacional registró la fase total entre las 19:31 y las 20:53 horas de Madrid, alcanzando su punto máximo a las 20:11 horas, mientras entidades como el Instituto de Astrofísica de Canarias destacaron que la cercanía de la Luna al horizonte amplificó su tamaño aparente, enriqueciendo la experiencia de quienes la presenciaron al despejar sus cielos justo al atardecer.
La fase de totalidad tuvo una duración de 82 minutos, convirtiéndose en uno de los eclipses lunares más prolongados de la década. Según National Geographic, la claridad y brillo del disco rojizo estuvieron favorecidos por la baja concentración de polvo y ceniza volcánica en la atmósfera terrestre, lo que potenció la intensidad cromática del fenómeno.
En América, el eclipse no fue visible en su totalidad debido a que ocurrió cuando la Luna estaba por debajo del horizonte o durante el día en gran parte del continente. Desde Ecuador, el Observatorio Astronómico de Quito informó que, aunque el eclipse no pudo observarse, la Luna llena permaneció presente durante toda la noche, ofreciendo igualmente un espectáculo celeste a los aficionados locales.
Los eclipses lunares totales como este solo suceden cuando Sol, Tierra y Luna se alinean perfectamente en fase de Luna llena, proyectando la umbra terrestre sobre el satélite. Cada año se registran entre dos y tres eclipses lunares, pero no siempre son totales ni visibles desde todas las regiones habitadas del planeta.
Tras este emocionante espectáculo, la comunidad astronómica ya apunta al próximo gran evento: un eclipse lunar parcial apodado ‘Luna Rosa’, que se producirá en octubre. Mientras tanto, aficionados en todo el mundo revisan sus calendarios celestes y planifican noches de observación para no perderse ninguna de estas maravillas del cosmos.