Nueva York / Teherán, 13 de julio de 2026 – El mundo vigila con alarma el agravamiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ha desencadenado nuevos ataques militares, bloqueos navales y advertencias de organismos internacionales para evitar una guerra regional de mayores proporciones.
Nuevos ataques y represalias mutuas
En la madrugada del lunes, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos lanzaron una oleada de golpes contra objetivos militares en el sur y oeste de Irán —incluyendo la zona portuaria de Bandar Abbas y la isla de Qeshm, cerca del estratégico estrecho de Ormuz—, utilizando por primera vez embarcaciones no tripuladas para atacar instalaciones navales.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria Iraní confirmó que ha atacado posiciones estadounidenses y aliadas en Jordania, Kuwait, Baréin y Omán, mientras advirtió que cualquier intento de cerrar su espacio marítimo tendrá consecuencias directas sobre toda la navegación en la zona.
Medidas que sacuden la economía global
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció además el restablecimiento del bloqueo a los puertos iraníes y la aplicación de un peaje del 20 % a todos los buques que crucen el estrecho de Ormuz —vía por la que circula casi el 20 % del petróleo y el gas natural licuado del mundo—, medida que ha generado rechazo inmediato.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó la iniciativa de «piratería internacional», mientras la Unión Europea, China y la ONU exhortan a ambas partes a reanudar las negociaciones de forma urgente y garantizar el paso libre y seguro de embarcaciones comerciales. Los mercados energéticos ya registran alzas de hasta un 12 % en los precios del crudo en solo 48 horas.
Reacciones y escenarios
- El secretario general de Naciones Unidas llamó a evitar cualquier acción que agrave la crisis y pidió mediación conjunta con países de la región.
- Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos convocaron reuniones de emergencia de la Liga Árabe y el Consejo de Cooperación del Golfo para buscar una salida diplomática.
- Expertos advierten que una interrupción prolongada del tráfico en el estrecho podría provocar desabastecimiento y subidas de precios en América Latina, Europa y Asia.